Es duro cuando llega ese momento; no quieres admitirlo pero la urgencia en tu pecho te obliga a hacerlo. Es difícil luchar contra tu propia naturaleza cuando te encuentras frente a ella y demanda de ti razones que quieres negarte a darle. Es difícil por el orgullo humano y el dolor que te perfora el vientre. Porque nadie quiere ser débil y estar expuesto; nadie quiere ser herido y sangrar dolor que no puede verse desde fuera.
Es entonces cuando empiezas a recordar. Porque el pasado se oculta tras la sombra de los árboles mientras persigue tu estela, esperando el momento en que vuelvas el rostro hacia sus oscuros rincones para ser el recuerdo de tus errores y las combinaciones de desastres que te han llevado hasta allí. Siempre bajo el mismo cielo cubierto de nubes que ni brillan ni dejan de amenazar lluvias.
Cierra muy fuerte los ojos. Así no pueden escapar.
Porque el corazón sigue latiendo aunque estés mirando hacia otro lado, ausente en su ritmo. Lo sientes golpear tu pecho aunque hayas olvidado cómo debía sentirse estar lleno por dentro. Porque en el vacío el eco desaparece y con él las huellas y las conexiones. Tu cuerpo sigue con vida aunque te niegues a decirle cómo volver al camino dónde por última vez caíste.
Abre tus manos y mira la sangre. Ciérralas y reten tu vida entre ellas.
Recoges las piezas aunque no sabes cómo volver a montarlas.
Mientes a la carne y mientes a los huesos.
Dices adiós y cierras los ojos.
Y te dejas caer.
Redactando desde su fuckoffiamdeadseriousiamgoingtokillyou rincón,
- Shinju J. J. (16/05/2011), yoroshiku onegai shimasu.

